Rebeca: Es una persona perfeccionista, dedicada. Compulsiva del orden. Inteligente y astuta. Ambiciosa. Tiene un trabajo estable. Una manera de pensar muy objetiva. Diseñadora de modas. Estudiante eterna. Curiosa, apasionada, admiradora de distintas formas de arte. Crítica nata. Sarcástica.
Rebe: Es amigable, extrovertida. Simpática. Tiene la habilidad de hacer amigos facilmente, aunque no siempre de conservarlos. Siempre dispuesta a ayudar al prójimo. Le gusta leer, enamorarse, viajar. Amante de la comida. Toma mucho café (cuando no esta quejandose que le duele la panza). Despistada, pero con memoria fotográfica para los detalles. Cuenta con un gran oido musical y un estilo clásico bien accesorado.
Becky: Trabaja en la coordinación de Idiomas de un Colegio.
Definitivamente los nombres, al igual que los horoscopos, influyen en la personalidad de cada ser. Es por eso, que los apodos son tan bien aceptados por la sociedad, ya que le dan un matiz diferente a la persona. La mayoría de las veces, los apodos comienzan como un tipo de burla, hasta que los hacemos nuestros, y aprendemos a vivir con ellos. En ocasiones, después de un tiempo, nos identificamos con el sobrenombre que se nos ha puesto. Pero en otras; ESTO NO SUCEDE.
Como en mi caso... Para ser honesta, a lo largo de mi vida he tenido distintos apodos, algunos que ni me gané por mi mérito. Pero como todo en esta vida, fueron pasajeros.
Depende de la faceta en la que estemos, es como el mundo exterior nos percibe.
Hace dos años comencé a trabajar en un Colegio. Hay una característica fundamental de este lugar: todos se llaman unos a otros con diminutivos. Toñito, Blanquita, Pedrito, Dorita. Esto es algo con lo que se puede aprender a vivir. Pero hasta este día, yo no he aprendido a querer el sobrenombre que me pusieron desde el primer día: Becky.
A mis mas cercanos, les aclaré (cuando tuve la confianza), que no me siento cómoda con ese nombre. Que es como si le hablaran a alguien más. A los demás, también se los hice saber. Pero no se si no entendieron o no quisieron entender, y ahora no solo soy Becky, si no que soy Beckita (recuerden que esta es la dinámica, aman los diminutivos). Todos los días trato de ver el lado positivo, y tengo que admitir que es mejor Beckita que Vaquita, pero igual no me siento yo cuando me hablan.
Así que cada vez que escucho que me llaman de esta forma, LO ODIO... Lo odio tanto, como Gargamel odia a los Pitufos.
E N O R M E. Falto decir que Rebeca tiene un blog y que de hecho es rebuena escribiéndolo, pero que recibe asesoría de Rebe para ponerle el gancho.
ResponderEliminarjajajajaj "y tengo que admitir que es mejor Beckita que Vaquita".. qué risaa :D
ResponderEliminarun abrazote
Me encantó!
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