3 de septiembre de 2012

Silencio en la sala de cine

Sábado por la tarde. El silencio sepulcral dentro de una sala de cine, mientras vemos Batman. De repente un sonido perturbador proveniente de la fila de atrás. 
Mi primer impulso:
-Shhh!!!
-Estúpida!!! Es un niño!!!!!  -me grita una mujer.
Yo no respondo. ¿Para qué?
Inclina su cuerpo hacia delante y levanta su tono de voz:
-Eres una estúpida!!
Civilizadamente, giro mi cabeza:
-Que fina persona! -le digo.
Se prende:
-Eres una pendeja, una pendeja!!! -grita eufóricamente.

Ustedes disculparan las palabras altisonantes, pero la conducta de esta mujer es una belleza. 
De pronto, me convertí en una bárbara al pedirle a alguien que guarde silencio, en un lugar que se sobreentiende esperamos encontrarlo. No fui grosera ni maleducada. 
Ella en vez de enseñarle al "pobre niño", ante el cual yo demostré una actitud anti pedagógica, las normas básicas de respeto hacia el prójimo, se pone a despotricar como vieja de mercado. 
Tal vez mis skills para educar niños es limitada, pero estoy casi segura, que la mujer diciendo palabrotas, como si fuera un cargador en Tepito, no es el mejor ejemplo.
¿Qué le esta enseñando a su hijo? 
Que diferente hubiera sido, si se hubiera volteado con el niño y le hubiera explicado las bases fundamentales del respeto.
Estoy de acuerdo que los niños necesitan expresarse. Pero hay un lugar y un momento para todo. 
¿Cómo va a ser este niño en unos años? Ahora que apenas esta desarrollando sus habilidades para discernir entre lo correcto y lo incorrecto, cuando lo que ve y vive en su casa es prepotencia. 
Va más allá de hacer ruido. Es una pena que se le inculquen tan pocos valores al futuro de la sociedad. 

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