20 de enero de 2012

Quería que supieras...

Cuántas cosas dejamos de decir? Cuántas frases posponemos, pensando que habrá algún (mejor) momento para expresarnos? 
En ocasiones atrasamos los "te quiero", los "eres importante para mí", los "me siento feliz por tenerte en mi vida". Sucede, que a veces las palabras no son necesarias. Con acciones y detalles les recordamos a esas personas el lugar que ocupan en nuestra alma.
De repente... todo cambia. Y la gente con la que habíamos pensado compartir la eternidad, se aleja. Pareciera que un cristal se cayó y se quebró en pedacitos imposibles de juntar. Sin darnos cuenta, tenemos que aprender a ser simplemente espectadores de las vidas de aquellos que creíamos imprescindibles. Las separaciones duelen, pero también de ellas se aprende. Se extraña, yo extraño. Pero por orgullo o por dignidad, las cosas no vuelven a ser como quisiéramos que fueran. A pesar del tiempo y la distancia, el cariño perdura. Las alegrías se comparten y las tristezas se sienten, aún cuando no llegamos a demostrarlo.
Tantas personas que han estado conmigo, que ya no están... Aunque toma tiempo, cuando las recuerdo, sonrío. Porque marcaron mi vida. Porque dejaron huella. 
Quedaron muchas cosas por decir. Despedidas que parecían innecesarias. Pero nada esta implícito. Sin embargo, no soy del tipo que cierra ciclos y que habla con frecuencia de sus sentimientos. Por eso, quiero decir lo que tantas veces callé. Sacar lo que guardé, suponiendo que sobraba expresarlo.  

A todos lo que adoré:
Gracias por haberme dado tanto de ti. Por escucharme, por abrazarme cuando me faltaba el aire. Por compartir momentos primordiales conmigo. Por saber todo lo que significabas en mi vida, aunque no te lo recordara. Por hacer que el tiempo se detuviera al estar a tu lado. Por esos momentos en que reíamos hasta que dolía. Por estar al pendiente de mi, por saber cuando algo no estaba bien y yo no lo decía. Por estar conmigo en los cambios más importantes y difíciles. Por hacer de cada momento la mejor experiencia. Por preocuparte por mí, cuando tomaba decisiones equivocadas. Por acompañarme, mientras decidía. Abriste tu corazón y me dejaste entrar. Tu también conociste cada uno de mis rincones. Gracias por hacer especial mi vida. Sí te extraño. Aunque ya no pasas por aquí, y nunca lo sepas, te deseo toda la felicidad. Que tus sueños se realicen y que tus objetivos se cumplan. Que todos tus días estén rodeados de amor. Que solamente escuche sobre ti, buenas noticias y éxitos. Aún cuando no este a tu lado, me alegraré. Por eso sé que fuiste importante. Porque tus recuerdos llenan el vacío. Porque sin estar todos los días, vives dentro de mi. Aunque no lo supiste, cuando apareció la distancia dolió. Tal vez tuve que haberlo dicho... Pero también tu indiferencia lastimaba. Esta no es una despedida. El adiós que no se dijo fue evidente. Puede que sea tarde, que nunca lo sepas. Ojala, si alguna vez piensas en mi, me recuerdes con el mismo cariño. Yo también me equivoqué. Pero te quise, fuiste importante para mi y mientras estuviste en mi vida me hiciste feliz. Quería que supieras... No quería dejar de decirlo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario