Y me encuentro una vez más en este lugar tan familiar. En el momento preciso, en el que ha llegado la hora de decir adios. De dejar ir. De concebir una vida sin ti. Una despedida que parecía inverosímil, pero inminente a la vez. Siempre es igual. Promesas eternas, palabras inmortales, suspiros y respiros que juran el tiempo como infinito. Mientras te tuve en mi vida, no pude imaginar un segundo lejos de ti, era imposible suponer una existencia alejada, paralela.
Hoy estoy aquí. Parada frente a ti, observando hacia atras nuestra historia y consciente de que no atesoraremos un futuro. ¿En qué momento sucedio esto? Aún cuando pensaba que sin ti no sonreiría más. Te convertiste en uno de tantos que ha transitado por mi vida. Pensé que sería diferente, pensé que serías diferente. Ahora indecisos, encaramos nuestros destinos libremente. Nosotros ya no somos nosotros. Aquello que parecia improbable, alcanzó su fecha de vencimiento. Estoy triste, desolada. Una persona más que deja una marca imborrable en mi ser. Que prometió implicitamente estar junto a mí por siempre, y que no lo cumplió. A la que no le cumplire. Me marcaste, como tantos otros. Te voy a extrañar. No se en que momento sucedio. A veces no soy muy buena con las despedidas. No se como dejar ir. He perdido a muchos, y aún no descubro como recuperarlos. Los hecho de menos todos los días. Gracias a ustedes he escrito mi historia. Por ustedes soy quien soy. Reconozco que no se como manejar las separaciones. No entiendo como alguien que llenaba mi alma, de pronto dejó un vacío desmedido. Quizá es mi cobardía, tal vez son solo ciclos que se deben de cumplir.
Me estoy habituando a decir adios y definitivamente no es una costumbre a la que podré acostumbrarme. Una despedida más, un surco en mi ser, una huella en mi memoria.
Odio las despedidas.
...y entonces empieza mañana como si todo hubiera sido un ratito que solo pasó. Las marcas son borrables.
ResponderEliminarNo es necesario preguntarse en qué momento sucedio, sino crear la duda del porqué sucedió y luego se permitió.
No es cobardía, sino es tu autoestima quien no quiere permitir ese vacio que llamas desolación.
Para despedirse no hay que ser buenos o malos, solamente fuertes para que así efectivamente solamente sea un surco más en tu ser y no una endidura irreparable.
...hoja en blanco...
... Y entonces empieza mañana...
Hendidura ( disculpa la falta)
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