26 de junio de 2013

Un festival de rock en Auschwitz... Qué opinan?

Oświęcim, popularmente conocida como Auschwitz, es una ciudad polaca situada aproximadamente a 50 kilómetros de Cracovia. 
Si yo les preguntara qué han escuchado de esta ciudad, probablemente se remontarían a la Segunda Guerra Mundial, ya que en la ciudad de Auschwitz se encuentra una de las fábricas de muerte más grandes que han existido en la historia, el campo de exterminio donde fueron asesinados más de un millón y medio de seres humanos, su mayoría de origen judío, pero no en su totalidad. 
La población demográfica de Oświęcim en la actualidad circunda al rededor de 41,000 habitantes en una superficie de 30.3 km2 . 
Es una pequeña ciudad que ha sido testigo de momentos atroces en su historia. 
En 1941 la mayoría de la población de Oświęcim y Brzezinka -conocida como Birkenau- fueron obligados a dejar sus casas por mandato de los nazis que querían mantener vacíos los al rededores del campo de concentración y exterminio. Quedaron entonces solamente 7,600 habitantes en la ciudad. 
Una importante fuente de ingresos de esta ciudad en la actualidad, se debe al turismo. Centenares de personas visitan diariamente los monumentos, el museo y el campo de exterminio, tanto Auschwitz como Birkenau (también conocido como Auschwitz II).

Hace unos años, Darek Maciborek, un periodista oriundo de Oświęcim, tuvo una idea: organizar un concierto en su ciudad natal, para "romper el hechizo" de cómo se conoce y se proyecta Auschwitz en el mundo. 
Este concierto, es un evento con causa: busca promover la paz, la tolerancia y la igualdad, comunicando un mensaje donde se incita a erradicar todas las formas de antisemitistmo, racismo y xenofobia. 

Este fin de semana se llevará a cabo la cuarta edición del Life Festival Oświęcim (http://lifefestival.pl/en/about-festival).       
Es la primera vez que yo escucho de dicho evento.

Al enterarme, por un tuit, me sorprendí. Me pareció una total falta de respeto que se lleve a cabo un evento de este tipo en una ciudad que hace menos de 65 años fue víctima y cómplice al mismo tiempo de tanta tragedia, dolor y sufrimiento. 
A la fecha, segundas y terceras generaciones van a llorar la pérdida de familiares y amigos, de miles de historias que se quedaron sin contar, en aquella pequeña ciudad en el corazón de Europa. 
La causa del concierto se me hace idealista y generalmente apoyo ese tipo de eventos, pero en esta ocasión siento que el foro es inadecuado. 

Lo comenté con gente cercana a mi, algunos imparciales y otro que no pueden ser objetivos en el tema por su bagaje familiar y cultural. Las opiniones fueron distintas. Unos apoyan la causa, otros la critican y reprochan. 
La línea que se puede llegar a perder entre un homenaje y la indiferencia, es muy delgada y frágil. 
Es verdad que la memoria de una persona no se honra en un lugar físico, se lleva más bien en el interior de nuestro ser, donde quiera que vayamos, pero habiendo tantos lugares en el mundo, por qué hacer un concierto de rock, en un lugar donde todavía se puede sentir el terror y la melancolía?

Yo tuve la oportunidad de poder estar ahí y ver cosas que nunca pude siquiera imaginar. La vibra que se siente en cada uno de los rincones es indescriptible. Los pasos rompen un silencio que no debería ser interrumpido. Me senté en los escalones de la barraca número 18, escuchando la historia de un sobreviviente que pasó varios meses de su vida en ese mismo edificio, que antes se vestía de uniformes a rayas blancas y negras, y que en ese momento estaba lleno de jóvenes vestidos de azul.
Es un recinto tan solemne y es tan difícil explicar lo que uno siente al estar ahí. 

A mi pensar, el antisemitismo, el racismo y la xenofobia no se extinguen con un concierto, al igual que la tolerancia no se propaga a través de la música. Hace falta mucho más que eso. 
El proyecto de Maciborek es muy ambicioso y me imagino que es un foro que ha tenido mucho éxito, ya que se ha llevado a cabo en diversas ocasiones, pero yo me pregunto: cuántos de los asistentes participan realmente por la causa? 
Al mismo tiempo, la causa va mucho más allá de un montón de palabras de paz, para los habitantes de Oświęcim, es una forma de decirle al mundo que están tratando de seguir después de lo que les tocó vivir. 

Quizá no soy la persona más objetiva al expresar mi desacuerdo con el Life Festival, puesto que el lazo que tengo particularmente con el Holocausto, es mucho más fuerte que cualquier causa pacifista. Y por un lado, me duele que se deshonre un lugar tan imponente y significativo, pero por el otro despierta mi admiración las ganas de continuar, a pesar de una carga histórica tan pesada. 

Generalmente tomo una postura, pero esta vez, me cuesta trabajo diferenciar lo que debe y lo que no debería ser. 

¿Qué opinan ustedes?  

1 de noviembre de 2012

Mis pininos

Nunca imaginé que el destino me iba a enfrentar con una realidad que no soñé. 
Desde chiquitos planeamos y suponemos un futuro, que en ese momento parece determinante, nunca incierto. Con forme pasan los años, se presentan variantes que nos hacen dudar y diversificar decisiones. Factores aleatorios y externos influyen. 
La vida preparó muchas sorpresas para mi. A pesar de haber supuesto una carrera más teórica y menos creativa, termine estudiando lo que para mi representa la octava de las artes.
La emoción que sentí la primera vez que vi uno de mis diseños en la pasarela, es inexplicable. Supongo que es parecido a lo que las mamás perciben en el primer festival en el que sus hijitos hacen alguna gracia. Meses de trabajo concentrados en 10 segundos sobre la pasarela. Es una satisfacción indescriptible. 
Así fue como me convertí en una diseñadora de modas. Así es como veo ahora la vida. Estos son mis bebés. Son el principio de aquello que tiene preparado el destino para mi.   

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17 de octubre de 2012

Su propio manual de Carreño

Mí mamá es todo un personaje.Como parte de la educación y formación que nos ha inculcado desde niños, ha empleado métodos, en ocasiones poco ortodoxos, pero a la fecha podría asegurar que han sido efectivos.
Al menos, esa es la percepción que tengo, que tal vez sonará poco objetiva, debido a que estoy hablando de mí mamá, de mis hermanos y de mi, pero creo que somos personas de bien (favor de hacer énfasis en el creo). Preocupados por nuestro entorno, por las personas con las que convivimos y más que nada de los modales que no enseñó desde pequeñitos.
Ella no se basó en el famosísimo manual de Carreño para enseñarnos las buenas maneras de civilidad y etiqueta. Ella creó su propia versión del manual.
Si se llegarán a publicar algún día, sus valiosas lecciones llevarían el nombre de: "Qué hacer y cómo comportarse durante una cena con el Presidente".
Habiendo infinidad de situaciones sociales con las que fácilmente mi madre podría haber ejemplificado, siempre eligió la de la Cena con el Presidente.
Sus apartados sonarían algo parecido a esto:
1. Nunca por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia se puede "chopear". ¿Qué diría el Presidente si se hunde la mitad de tu concha en el café, mientras desayunas con él?
2. No deberás sorber la sopa ni las bebidas calientes. ¿Tu crees que el Presidente cuando esta en una reunión internacional sorbe su sopa?
3. No es correcto introducir frutas o verduras sin cortar en tu boca. ¿Qué tal que estas cenando con el Presidente y te metes esa rodaja de pepino entera a la boca y te pregunta algo?
4. Procurarás no ensuciar tu ropa. ¿Qué pensaría el Presidente si vas todo sucio por el mundo?
5. Siéntate derecho. ¿Así te sentarías enfrente del Presidente? No estás en un estadio de fútbol.
6. No harás escándalo cuando los cubiertos chocan con el plato. ¿Crees que en casa del Presidente se escucha este ruidero cuando comen?
7. ¿Qué son esas palabrotas? Parecen cargadores de la Merced, no jóvenes decentes. ¿Así vas a hablar enfrente del Presidente?
8. Nos vas a tragar con ese bostezo!! Pero que bonito se ve!! Pasen a ver al león!!!!
9. ¿Cómo que no te gusta el jitomate? Te tienes que comer todo. ¿O qué piensas hacer cuando vayas con el Presidente, vas a ser un remilgoso?
10. ¿Piensas salir vestido así de la casa? Pareces caja fuerte con esa combinación. ¿Irías así vestido a casa del Presidente?

Podría seguir por un rato más, pero los tiempos cambiaron. Ahora simplemente somos adultos contemporáneos, esperando con ansias el día en el que nos inviten a los Pinos, para aplicar los valiosos conocimientos del manual de Rosy. Quizá este sexenio es el bueno. Aunque ya chopeamos Oreo en leche fría y violamos algunos de los incisos del protocolo. 
Por su parte, mi mamá es la mejor del mundo. Como la metáfora de la cena con el Presidente, tiene muchos otros clásicos: "El Capitán del barco", "Los gorilas", "El semáforo en rojo", "Su propia constitución pegada en una pared", entre muchos más. 
Fuera de las cenas fancy, nos ha convertido en los mejores que podemos ser. No necesitó leer doscientos libros de "cómo educar a tu hijo". Creó sus propias reglas, sus propias interpretaciones, y aunque algunas veces se equivoca, ha hecho un gran trabajo. Predica con el ejemplo, nos hace reír, nos consiente, siempre tiene un abrazo y una palabra de aliento. Sabe reconocer cuando tiene que pedir perdón y perdona incansablemente. 
Aunque no se lo decimos, si es que algún día tenemos una gala gubernamental, vamos a ser la sensación gracias a ella y a su compendio de las buenas maneras. 




4 de septiembre de 2012

Olive Garden, la tragicomedia

Así acabo la noche:
-No nos vamos de aquí, hasta que me conceda la pieza!!!

Déjenme regreso un par de horas...
Llegamos al reconocido restaurante a eso de las nueve. Nos habían advertido que el servicio no era el mejor, pero valía la pena arriesgarnos. 
Nos recibieron con un singular: 
-Buenas noches caballeros, ladys... -cuánta finura, pensamos. 
El mesero se pavoneaba con su vocabulario en inglés combinado con italiano. 
-Refresco de refill para todos!!! -decía.
-Yo prefiero de lata -argumenta Rachel, una pacífica personilla.
-¿Cómo se dirá refill en español? -pregunta Karin.
-Refresco de máquina -responde Eliana.
-Refresco de relleno -complementa Becky.
Después de estudiar detenidamente el menú Alain le pide al mesero:
-Una lasaña frita por favor!
-Uyyyy Im sorry -responde, -se nos acabo la lasaña!
Pedimos un momento más con la carta.
-¿Más refresco de refill? -ofrece el mesero.
-¿Qué quesos trae el pollo? -inquiere Alain.
-Déjeme checarlo en la cocina -amable ante todo, el mesero se dirige hacia la puerta escondida, al fondo del lugar.
-Mi coca sabe rara! -anuncia Eliana.
-Es porque es de máquina -apunta Rachel, quien discretamente se ríe. 
-¿Tu coca sabe rara? -comienza a encuestar Eliana. 
Vuelve el mesero:
-Pues, el platillo incluye los quesos que manejamos aquí.
Las dudas de Alain parecen esclarecidas, pero decide indagar un poco más.
-Pues, el típico queso romano -asegura el mesero.
Un silencio incomodo, mientras todos buscamos en nuestro archivo mental la existencia del queso romano. 
-Mejor comeremos una pechuga a la parrilla -solicita Alain.
-Mi coca sabe rara -insiste Eliana.
Alain, con dudas y nerviosismo busca dentro del vaso, removiendo el negruzco liquido, esquivando los abundantes hielos. 
Encuentra algo. 
Silencio.
Lentamente desliza su mano hacia afuera, para mostrar a todos los comensales de la mesa, una pieza de metal. 
-Ohhhhh -exclama Karin.
-Ahhhhh -se sorprende Alfred.
-¿QUÉ ES ESO? -grita Eliana. 
Para no hacer el cuento largo, comenzamos a reír. Eliana había pedido coca de máquina, pero no se imaginó recibir máquina. Quizá se confundió y pidió Coca Zero y entendieron Coca Acero. Más risas. Que si la máquina estaba descompuesta, y la parte de los hielos se cayó en el vaso. Más risas. Que si la hostess manejo mal la situación. Más risas. Es peligroso. Eliana pudo haberse roto un diente o ahogarse con la pieza. Más risas. Rachel pide que entendamos, pasa en los mejores lugares. Risas. Pedimos más panes de ajo. El mesero enjundioso se apura a traerlo. Pisa a Alain y se tropieza. Se tambalea quedado a pocos centímetros de un encontronazo de frente con el pan y la mesa. Risas profusas (sigo acordándome de su cara y vuelvo a reír). Karin ejerciendo mensaje subliminal: cena gratis, cena gratis -decía. Eliana alabando a Alain, su héroe. Rachel declarando que a la hora de enfrentar al gerente se levantaría de la mesa. Más y más risas. 
Llegó la hora del juicio final, llega el mesero, también el gerente nervioso, la hostess cínica. Queremos la pieza. La pieza no esta. Nos ofrecen lasaña para llevar a la casa. No quieremos lasaña, después de LA hazaña. Rachel se para a fumar, han sido muchas emociones para una sola noche. Llega la representante de la gerencia operativa de Olive Garden México. Que si la pieza, que si no la pieza, nos ofrecen un tour por la cocina.Que la máquina no esta rota, que el lavaplatos desapareció la pieza con los hielos. Se va la amable dama, que pasaba por el barrio y se enteró de todo el alboroto. Regresa el gerente con una bolsa con lasaña. El mesero recoge la cuenta. La gerente de operaciones vuelve, no hay pieza, pero hay cena gratis. 

*Los nombres de los personajes fueron modificados para la publicación de este texto, para cuidar la integridad de las personas involucradas. 

Nos reímos mucho. La cena estuvo bien. Los panes de ajo, simplemente deliciosos. Pero no quita que después de una experiencia así, no se disfrutan los alimentos y uno queda invitado a no volver. Es un gravísimo descuido. Sabemos que hasta en los mejores restaurantes pasan este tipo de eventos, pero una pieza de metal de más de 7 cm de largo, es una de las cosas que no se puede pasar por alto. Deben mejorar sus estándares de calidad, su stock de alimentos, pues es molestísimo que no haya algo de lo que ofrecen en el menú; y deben poner toda la atención en la manera que responden al cliente, ya que como una empresa dedicada al servicio y la atención, dejan mucho que desear.